Paloma Sousa Leal nació en Pías (Zamora) pero vive en Madrid desde muy pequeña. Actualmente, dirige una empresa de servicios culturales (TRITOMA S.L.) y una asociación de servicios sociales (EDES).
Paloma creció con muchas carencias, siendo consciente de los sufrimientos a los que un niño puede ser expuesto desde temprana edad.
Desde la edad en que las niñas empiezan a soñar con ser princesas, yo tenía la ilusión de formar un hogar muy muy grande donde todos los niños que lo necesitaran, pudieran estar protegidos y felices.
Mientras crecía, esta ilusión se tradujo en diversas inquietudes vocacionales: quiso ser maestra, dedicarse a cuidar niños, explorar la psicología, etc. Pero la vida la llevó por senderos diferentes. Se casó, tuvo dos hijos y apostó por un proyecto compartido: una empresa familiar dedicada a la gestión social y cultural.
Siempre interesada en el crecimiento personal y en el estudio de los seres humanos, exploró diferentes vías de trabajo espiritual. A través de uno de esos trabajos, conoció a Julen Módenes (Uttam), y comenzó a viajar a India, conociendo de cerca la realidad de dicho país y sensibilizándose especialmente por la problemática de los Niños de la Calle.
Este sentimiento me hizo reconectar con esa ilusión de mi infancia. Me di cuenta, en ese momento, de que me encontraba en un punto de mi vida, donde mi situación -tanto personal como familiar y económica- era óptima para hacer realidad ese sueño postergado.
Durante tres años, intentó apoyar a los niños y niñas que iba conociendo en sus viajes a India. Pronto, comprendió la imposibilidad de llevar a cabo una acción sostenible y efectiva de apoyo a la infancia sin contar con una mínima infraestructura. Así, en 2006, nació Fundación Asha-Kiran.
Estoy muy agradecida de haber encontrado este camino, porque le ha dado sentido a una parte importante de mi vida.
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